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Memoria de mis putas tristes” es el último libro que el premio Nóbel colombiano Gabriel García Márquez publicó en 2004.
Se trata de una breve y deliciosa novela que narra, sin el acostumbrado trasfondo político y con un toque de buena nostalgia y filosofía propia, la historia de un anciano nonagenario y su enamoramiento con una adolescente de 14 años.
En este libro, García Márquez, a pesar de las duras críticas de muchos de sus exigentes lectores, nos deslumbra con múltiples frases cargadas de significado y nos hace reflexionar sobre el amor, el deseo, y el paso del tiempo.
El párrafo de la novela que transcribo abajo, se ha escapado del bagaje de mi memoria, quizá por esas cosas traviesas de los descuidos...
"Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de mi mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza. Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia: que parezco generoso para encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuán poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodíaco..."
Una creencia es un pensamiento al que hemos estado apegados, a menudo durante años... “Apegarse a ese pensamiento significa creer que es verdad sin indagar en él”.
Entonces, cómo no preguntarnos...
¿Realmente es verdad esto que decimos ser?
¿Qué porcentaje de veracidad existe en el “no cuestionamiento” de lo que afirmamos “creer” conocer?
¿Cuál es la razón, de la “sin razón”, de no indagar en las certezas absolutas que gritamos? http://www.bibliotheka.org/?/buscar/Garcia%20Marquez%20Gabriel
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